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sábado, 16 de abril de 2016

The Ritual Box II. El altar

The Ritual Box II
El Altar
Un proyecto comisariado por Johanna Caplliure y José Luis Giner Borrull 
Con los trabajos de Chiara Fumai, Nuria Fuster, Julià Pandès, Bernhard Rappold, Richard Orjis, Enrique Radigales, Felix Leon Westner y Graham Bell Tornado.
La Rambleta, Valencia, del 22 de abril al 4 de junio 2016.





domingo, 6 de marzo de 2016

Del poder de las imágenes a las imágenes de poder. Conversación con Greta Alfaro.


Del poder de las imágenes a las imágenes de poder. Conversación con Greta Alfaro.
Por Johanna Caplliure.

Si echo la vista atrás, exactamente al año 2007, recuerdo dos trabajos de Greta Alfaro que en su momento fueron significativos para mí y que, observando su trayectoria posterior, podrían resumir algunos de los caracteres de sus obras. Me refiero a un álbum de familia, Celebración y a la instalación Budapest y Viena. Ambos trabajos comparten una atmósfera misteriosa, la mostración de los tabúes o la decadencia de las estructuras sociales preestablecidas. Todo ello bañado con un gusto especial retro que ya sugería su interés por la historia y la construcción del imaginario colectivo occidental entre el deseo, el exceso, la perversión y la fantasía.
En el caso de Greta Alfaro (Pamplona, 1977) me interesa especialmente cómo ha ido armando su trabajo a partir de ciertas nociones o intuiciones sobre la imagen y la historia. Parece que su paso por el Royal College of Art y la posibilidad de visibilizar su obra internacionalmente, la trajo de vuelta a España con horas de rodaje y minutaje como una de las videocreadoras más importantes de nuestro país en la actualidad. Aunque mantiene una total fidelidad a sus concepciones originales.
Me reúno con ella y mi primera intención es hablar de su evolución, de las ideas que se mantienen en todo su trabajo: la construcción de las ideologías y del pasado, la reflexión sobre las costumbres, el bodegón, el vídeo y la fotografía.
¿Cómo explicarías el paso entre esas primeras obras que recuerdo como registro encontrado, se trata de imágenes que hallaste en un rastro, y los proyectos que realizas en la actualidad?
Aunque en Celebración inauguro una manera metalingüística de trabajar (pensar en la imagen a través de la imagen) para mí no hay tanta diferencia entre tomar imágenes encontradas o producirlas yo misma, puesto que siempre parto del imaginario de la cultura occidental. Sea la fotografía de familia, la fotografía publicitaria, las imágenes de la historia del arte o la iconografía religiosa, este bagaje es el punto de partida visual y conceptual. Su análisis me parece fundamental, ya que vivimos en un mundo en el que somos educados, dominados, manipulados por la imagen. Esta tiene un peso específico en el modo de vida, en los valores, etc., pero lo recibimos de una manera inconsciente porque no se hace un esfuerzo educativo en ese ámbito. Del mismo modo que uno debe aprender a leer y luego estudiar para entender un libro de filosofía, también se deberían estudiar las bases del discurso visual que nos gobierna.
Sé que te interesa especialmente el cine. Y en tus trabajos observo claros remitentes  filmográficos y otros, que quizá sean una intuición mía. Entre ellos, me viene a la cabeza Luis Buñuel y su etapa francesa (El discreto encanto de la burguesía, Ese oscuro objeto de deseo, Belle de jour), algunas notas de Pier Paolo Pasolini en cómo ofrece la imagen del banquete o cómo sienta las figuras de poder en torno a una mesa. Y, siguiendo esta idea, no olvidaría el cine español y la representación del franquismo tardío con Luis García Berlanga y su serie de “nacionales” (La escopeta nacional, Patrimonio Nacional, Nacional III).
Los artistas que son referente para mí pertenecen a la historia del arte, principalmente al barroco, a la época medieval y dentro del siglo XX, al surrealismo. Sin embargo, las imágenes que más me han influido de la creación contemporánea proceden del cine. Y en este caso Luis Buñuel y Pasolini son muy importantes, aunque no son los únicos…  Paradjanov, Polanski, Fellini, Herzog.
A nivel visual la representación de los caracteres humanos se aproxima a la idea derridiana de “el animal que luego estoy si(gui)endo” y se mostraría en tus vídeos In Ictu Oculi e In Praise of the Beast. Si he hablado de estos cineastas es porque considero que en sus films la representación imaginaria de la sociedad queda ligada a explorar formas de (des)ocultar la parte animal del ser humano. Y si extrapolamos estas referencias a In Ictu Oculi e In Praise of the Beast podríamos leer una especie de fábula o de cuento en que se nos dice cómo debemos actuar o qué está mal.  
Cuando pienso en el bagaje cultural me refiero tanto al imaginario visual como a los relatos o los mitos. No me gustaría que mi producción tuviera un carácter moralista. Pero sí que me interesan, tanto la carga simbólica de los animales presente en la tradición cultural, como su uso en las fábulas para proyectar ciertos comportamientos humanos.
Tanto en In Ictu Oculi como en In Praise of the Beast, hay un mismo planteamiento inicial, pero el resultado y la intención de cada vídeo es diferente.
En el caso de In Ictu Oculi se presenta una mesa en un paraje campestre desolado. Una mesa preparada para un banquete, especialmente cuidada en los detalles, pero cuyos invitados no aparecen. Quienes llegan inesperadamente son un grupo enorme de buitres que se abalanzan sobre la mesa, hasta devorar todo lo preparado y marcharse. In Praise of the Beast tenemos una tarta enorme en medio de un bosque, nevando, en plena noche, iluminada por una luz teatral. Poco a poco, van acercándose a ella unos jabalíes. Al principio no se ven, se oyen sus gruñidos. Más tarde, la sensación de temor ante algo que no conocemos se convierte en una escena cómica. En ambos me gusta la extrañeza ante lo inesperado, que nos remite a la imposibilidad de controlar la vida y el destino.

Para continuar me gustaría que me hablases de European Dark Room (2010). Se trata de una vídeo realizado en la oficina de una fábrica de tabaco en el que se da un suceso paranormal. El aspecto que nos ofrece el mobiliario y las paredes de la oficina es el de un espacio barnizado. De ellos parece exudar una solución marrón. El espacio aparenta tener vida propia.
Se trató de un encargo del Ministerio de Cultura de España. Una pieza realizada en la Antigua Tabacalera de Madrid justo antes de que las instalaciones se reabrieran como centro social, cuando el edificio se encontraba tal y como quedó tras su cierre décadas atrás. En este proyecto, como en algunos otros, era especialmente importante la orientación site specific,. Me gusta trabajar de ese modo, partir de un lugar dado, de su contexto histórico, sus acontecimientos, las circunstancias y su aspecto. Bajo esta premisa, la propuesta de trabajar con un fascinante edificio del siglo XVIII que tiene una profunda relación con la historia colonial de España me entusiasmó. Me interesaba particularmente el hecho de que frente a este pasado, el arte, el pensamiento y la crítica poscolonial no están especialmente desarrollados aquí. El tabaco y el chocolate tienen una historia muy similar. Se trata de productos de lujo que trajeron los españoles a occidente, vinculados a la explotación del trabajo en el país de origen y que se convirtieron en artículos de consumo masivo.
Elegí trabajar con una oficina en tanto que espacio del poder burocrático, lugar de la toma de decisiones, recubriendo de chocolate paredes, muebles y objetos. Lo que percibimos como suceso paranormal en European Dark Room no es otra cosa que el lento proceso del derretimiento del chocolate. Este proyecto no estaba pensado para abrirse al público como instalación, sino para ser grabado, porque prefería que la identificación del espeso material marrón no fuera inmediata.

De hecho, si tuviéramos que definir la pieza, yo lo haría como un análisis postcolonial sobre las relaciones comerciales e imperialistas entre España y Latinoamérica. Pero también como una crítica al poder que planea por encima del trabajador. Estos aspectos me parecen vibrantes en la pieza y tienen su eco incluso en la música. En el comienzo se escucha un fondo de audio industrial que se va alargando hasta que toma fuerza una composición musical del Barroco Novohispano (Barroco Mexicano) en el que se mezcla la música de corte europea con el folclore autóctono.
Exactamente. En la banda sonora utilizamos una de la primeras composiciones de la época en la que se mezcla explícitamente la música Barroca de las cortes europeas con los ritmos de esclavos procedentes de África y los de los indígenas americanos. Por otra parte, como dices, es cierto que las relaciones de poder son un tema primordial en mis trabajos.
Sin despegarme de la idea que nos ofrecías anteriormente sobre tu forma de trabajar site specific, querría que nos introdujeras bajo esa definición dos proyectos peculiares en los que te ocupas del espacio, la comida y la intervención tanto en el conocimiento como en la historia. Me refiero a Still Life with Books (2014), dentro del programa Praxis en Artium, e Invención (2012), instalación realizada en la capilla del Museo Ex–Teresa Arte Actual en México DF.
La verdad es que son proyectos que he abordado de manera muy distinta. En el caso de Invención, se trataba de trabajar en un edificio histórico, con todas sus connotaciones, y en Still Life with Books, en un espacio de arte contemporáneo, un “cubo blanco”. En ambos, el dulce es utilizado como ornamento, como capa edulcorada que obstruye el acceso a la profundidad de las cosas.
En el caso de Invención, proyecto realizado en México, se aborda la cuestión de los procesos de sincretismo cultural, de la cultura como forma de dominación, y más concretamente, del uso de las imágenes para este fin. Partiendo de esta estrategia tan actual, que tiene su origen en el barroco, y que tanto usaron los misioneros en Latinoamérica, construí una capilla recreando la decoración del Barroco Novohispano en merengue, de forma que este parecía material escultórico. Un equipo de chefs reposteros y estudiantes de gastronomía realizó un trabajo exquisito, tanto desde el punto de vista estético como desde el del paladar. Y es que otro de los aspectos clave era que fuera comestible, y por lo tanto, efímera, en relación con la idea de vanitas.

En Still Life with Books, un proyecto específico para el Programa Praxis en Artium, la aproximación al espacio fue diferente. Al tratarse de un museo de arte contemporáneo, un espacio teóricamente neutro, quería plantear interrogantes sobre la función del museo y por extensión, proponer un cuestionamiento del uso de la cultura y el arte contemporáneos, de cómo se regula nuestro acceso al conocimiento y hasta qué punto los procesos de democratización de la cultura se dan lugar a cierta banalización. Allí presenté una biblioteca recubierta de caramelo rojo semitransparente que impedía abrir los libros. El proceso se realizó en directo en el espacio, y después los libros se quedaron expuestos, sufriendo una degradación que hacía referencia a la cuestión del archivo y colección.
Has mencionado el uso de las imágenes en la transmisión de valores. El análisis que desarrollas sobre la imagen y la construcción de la cultura occidental también nos ofrece una revisión de ciertos iconos. Las imágenes que produces o a las que remites poseen una fuerte simbología. Haré hincapié en una pieza bastante bizarra y no especialmente conocida. Fall On Us, And Hide Us (2011) participa de un universo paranormal en el que las fuerzas oscuras iluminan un altar de manera mística, oscurantista o sacrificial.
En Fall On Us, And Hide Us trataba de mostrar parte de la imaginería vinculada a la oscuridad dentro de la cultura occidental, pero también me interesaba jugar con los límites de lo real y lo virtual. Pretendía establecer una conexión entre la imagen histórica con su peso y materialidad, y la imagen virtual con esa sensación irreal de estar y no estar presente. Estas ideas son expuestas a través de una vídeo-instalación vertical. El vídeo comienza con una especie de confusión entre realidad y ficción, espacio real y espacio virtual, y más tarde los elementos simbólicos toman lugar. Lo primero que vemos es el negro de la pantalla, y progresivamente se van apreciando formas que no están ubicadas en ningún espacio físico y podrían remitir a un videojuego, a una imagen tecnológica. A medida que van pasando los minutos se descubre un espacio real, son las ruinas de una iglesia del s. XI. A través de un juego de luces se advierte cómo la iglesia está repleta de huesos de animales, un altar donde yace un cordero...
Los efectos se consiguieron con un sistema de luces realizado por profesionales de la iluminación. En mis vídeos y fotografías la post-producción es prácticamente inexistente, no trabajo con efectos especiales. Me interesa generar situaciones inverosímiles o extrañas, pero que sucedan de verdad, generar el suceso, no manipular la imagen.
Si me permites, volvería al tema de la música. Me sorprende el sonido techno, la sensación de rave sucia en Fall On Us, And Hide Us.
La música se produjo con la idea de transmitir alienación voluntaria, desenfreno.
En este vídeo se condensan varios temas clásicos y uno de ellos es la danza macabra. A través de la música pretendía enfatizar la idea de “danza”. Pero en este aquelarre están todos muertos y ya no baila nadie, ni los esqueletos.
Aprovecho que has utilizado la expresión “alienación voluntaria” para preguntarte por otra pieza. Tras los acontecimientos a los que hemos asistido estos días, la destrucción del templo dedicado a Baal a manos de ISIS en Palmira (Siria), querría reflexionar de nuevo contigo sobre Nel Marmo, Col Marmo, per il Marmo (2013-2014). La primera vez que comentamos este tema fue con motivo de los atentados perpetrados por el Estado islámico en febrero de 2015: tu obra parecía una trágica premonición de estos acontecimientos.  Nel Marmo, Col Marmo, per il Marmo, serie de esculturas y collages realizada en Carrara, se inspira en una secta que tienen como culto la destrucción de la obra de arte y la muerte del artista. En ocasiones los límites entre la realidad y la ficción se convierten en una broma macabra.
La cuestión de la destrucción de imágenes es una constante en la historia humana.
Nel Marmo, Col Marmo, per il Marmo es un trabajo sobre la iconoclastia. La iconoclastia es hija de la iconofilia; sólo quien cree en el valor de las imágenes se esfuerza realmente por destruirlas. La actitud del Estado Islámico es un ejemplo de ello: destruye las imágenes porque las considera poderosas y mientras lo hace fabrica imágenes nuevas; cuida extraordinariamente la creación de sus imágenes iconoclastas.
Volviendo a Nel Marmo, Col Marmo, per il Marmo. Me invitaron a realizar un proyecto en Carrara. Es fácil darse cuenta de la cantidad de obras de arte que han sido realizadas en mármol de Carrara. Casi podría mostrarse nuestra historia del arte a través de ese material.El proyecto se articula alrededor de una secta de adoradores del mármol constituida por artistas arrepentidos, cuyo deseo es destruir la sociedad y la cultura occidentales. Con el fin de retroceder a un utópico estadio anterior de unión con la naturaleza, donde el mármol dejaría de ser emblema de la historia del arte para ser piedra, montaña, deidad, y desde unos postulados basados lejanamente en el anarcoprimitivismo, promulgan la destrucción de la obra de arte y la autoinmolación del artista. El proyecto recoge imágenes, objetos, oraciones y textos sobre los rituales llevados a cabo por la secta. Incluye una colección de armas en mármol de Carrara para el suicidio ritual del artista y dos series de collages, una ilustrando los lemas de la secta, y la otra con instrucciones y oraciones para el acólito.Cuando ideé esta pieza no pensaba tanto en formas de actuación del Estado Islámico como en la iconoclastia en tanto metáfora del proceso contemporáneo de ataque y destrucción paulatina de la cultura, la educación, el arte, el pensamiento crítico a favor de intereses espurios. Dicho de otra manera, cómo nuestro bagaje cultural es aplastado por un mundo cada vez más superficial y utilitarista.
La idea que comentas conectaría directamente con un trabajo no productivo, intelectual, que no puede ser sometido por el capital. Vuelvo a tu trayectoria, a una de esas obras capitales por la que eres conocida. En A Very Crafty and Tricky Contrivance (2012) pones en conexión la fábrica, la empresa, la rata, los sistemas burocráticos y la migración. Siempre me he imaginado esa rata como un trasmisor de enfermedades y suciedad, pero también como el trabajador en los orígenes de la era industrial.
Allí donde hay un ser humano hay una rata. La rata se alimenta del detritus humano, de la parte oscura de la civilización, y de este modo la encarna para nosotros. La rata siempre está ahí, en la sombra, aunque tú no la veas, a pocos metros de ti. La rata es el vínculo directo entre la casa y la alcantarilla, entre la oficina del más poderoso y las cloacas de la ciudad, entre lo más alto y lo más bajo. La imagen de este animal también me sirve para hacer presente la época de la industrialización en Inglaterra y funciona en el proyecto como conexión entre el pasado y el presente. Por último, representa el lado oscuro del progreso, como idea asociada a la industrialización, al capital y a la especulación.
El proyecto fue otro site specific, un encargo de la Genesis Foundation que realicé en un edificio abandonado en King’s Cross, una de las pocas ruinas conservadas de época victoriana en Londres. En su tiempo fue la sede administrativa de una empresa que se encargaba de la gestión del carbón y el pescado que llegaba de otras partes de Inglaterra. Llevé a cabo la puesta en escena de una oficina tal y como sería en la época eduardiana, con actores, muebles, etc.. para después soltar una rata con una pequeña cámara que grababa el trabajo cotidiano de este lugar. Con motivo de la exposición desinstalé la oficina y se proyectó el vídeo en el mismo espacio donde la rata grabó las imágenes. El espectador podía así ver el pasado de esa oficina a través de los ojos de la rata.
Para finalizar esta entrevista voy a preguntarte por tu último trabajo realizado con motivo de la beca de la Academia de España en Roma. Todavía no ha visto la luz, pero yo sí que he tenido el placer de conocerlo.
De nuevo, en el vídeo está presente el tema de la comida, como el más opulento de los bodegones, como el festín barroco. Sin embargo, aparece por primera vez en tu trabajo el cuerpo humano a través del conocido actor de cine porno Tim Kruger.
En esta pieza vuelvo a vincular la tradición cultural y nuestra situación contemporánea. Más que la comida, el concepto que aquí está presente es el bodegón, inspirado directamente en la escuela holandesa, en la que el bodegón ostentoso  simboliza la cristalización de una clase burguesa creciente que deseaba demostrar su riqueza material. Pero para mí, a su vez, funciona como la representación de toda la naturaleza puesta al servicio del hombre. Se muestran de manera artificial todo tipo de animales muertos: del mar, de la tierra y del aire; frutas, plantas y flores, dispuestos para el consumo humano. En El Cataclismo nos alcanzará impávidos el orden de esta representación se rompe con la acción del hombre sobre los diferentes elementos del bodegón, al principio ambigua, y después abiertamente sexual.
Cuando llegué a Roma comencé una investigación acerca de las torturas de los mártires del cristianismo primitivo, interesándome tanto la espectacularidad del castigo como la apología de la aceptación voluntaria del mismo. Partiendo de ahí, y a través de un largo proceso, el trabajo se encaminó hacia una reflexión sobre la arbitrariedad desenfrenada de la violencia en el ejercicio del poder.

Al hablar del origen de la investigación de El cataclismo nos alcanzará impávidos en torno a la figura del mártir torturado, me ha venido a la mente la noción de “docilidad de los cuerpos” que Foucault analiza en sus textos, principalmente en Vigilar y castigar, donde define el concepto de “anatomía política”.  Los cuerpos son marcados por el poder en esa docilidad y dirigidos al suplicio, a infligir dolor y a admitir la resignación.
Efectivamente en el proceso tuve presente, entre otros, el libro de Foucault. Como te decía antes, uno de los aspectos que más llamaron mi atención sobre estas historias era el sometimiento voluntario del mártir. En las relaciones de poder se establece una jerarquía en la que uno está arriba sometiendo, y el que está debajo o se somete o se rebela. Actualmente vivimos en una sociedad pasiva. Hoy como ayer, el poder necesita anular la voluntad, manipular el deseo. Por eso, uno de los temas que quería tratar en este trabajo era el deseo, en tanto que ansia inabarcable que vincula la anulación y la dominación.
Por la acción que se desarrolla en el vídeo, ¿temes que sea leído como una cinta porno o se asocie a prácticas como la sitofilia o el body food (en ambas prácticas sexuales se utiliza la comida para alcanzar el placer sexual)?
El vídeo se aleja de lo pornográfico en la medida en la que su fin no es la excitación sexual. Se hallaría más próximo al sentimiento de repulsión. Hay una mezcla extraña entre el erotismo y la repulsión, cercana a Bataille. Y en este aspecto me interesa especialmente la profanación. Creo que este vídeo hace patente una escena de profanación y ruptura de un tabú.
Has hablado de la violencia de la imagen, del cuerpo como productor de violencia y así se podría alargar la línea hacia la violencia social manifiesta en la cultura.
En El cataclismo nos alcanzará impávidos el hombre no ejerce la violencia: lo agresivo no está en su acción. La imagen se registra a cámara lenta, la cámara se recrea pausadamente en la belleza del bodegón, del cuerpo de Tim Kruger. La violencia de la imagen está en hallarse deleitándose frente a un tabú. Esto es lo que nos violenta.
En un plano secundario aparecen dos figuras.
En el fondo de la escena, en la oscuridad, aparecen dos mujeres asomadas al quicio de una puerta. Están grabando la acción con un móvil. Las figuras remiten a la primera parte de la investigación. La palabra mártir significa en griego testigo. Estas mujeres ejercen un rol indeterminado, parecen figuras testimoniales. No obstante, se desconoce si se sitúan en el lugar de la víctima, del verdugo, si son cómplices o espías. Estos personajes refuerzan el tema barroco de las diferentes ventanas, diferentes campos de interpretación y lectura. Mi intención es que el móvil se muestre con su grabación como complemento del vídeo central.
La imagen del vídeo es verdaderamente desbordante en todos sus sentidos.
Vivimos en una sociedad del exceso: exceso de sensaciones, de estímulos, de necesidades, de ansias, de ambiciones, de acumulaciones. Y en este trabajo hay una voluntad de tratar el exceso. La imagen fuerza al espectador a “empacharse”.


sábado, 28 de marzo de 2015

"The Ritual Box"






The Ritual Box. Experiencias rituales en el interior de la caja.
Un proyecto de Johanna Caplliure y José Luis Giner Borrull.



http://theritualbox.tumblr.com/



Tradicionalmente las cajas de ritual han albergado desde sus orígenes objetos religiosos o esotéricos empleados en la celebración de rituales. Los objetos que guardan estas cajas de todos los lugares del mundos, de todas las épocas y de todas las creencias conllevan la protección de aquellos que las custodian, así como la salvaguarda de los misterios de la celebración y del conocimiento oculto que transmiten sus depositarios. Los rituales activan las formas míticas y religiosas de las cuestiones que el ser humano se ha planteado durante toda su historia y que se conforman como modos de acción de potencial purificador, exorcizador e impulsor de la sabiduría. Por lo tanto, podríamos decir que los rituales confieren una acción a formas de conocimiento profundo y oculto que según las épocas han podido ser mostradas de forma más o menos latente.

Sin duda, la cultura contemporánea ha producido un gran vacío espiritual, pero este secularismo reinante no ha eliminado la profunda tendencia del ser humano a ir más allá de lo visible, temporal y racional. De hecho, podemos ver como la segunda mitad del siglo XX se ha caracterizado por toda una serie de movimientos que apelaban por este tipo de prácticas: desde los años 60, por ejemplo, con el movimiento New Age –que incorpora diferentes métodos como la introducción de doctrinas paganas con una nueva hornada de dioses o de distintas formas de ocultismo como la brujería, la astrología, el espiritismo o la estimulación de los chakras con cristales, entre otras– hasta el resurgimiento de este tipo de iniciativas ya en la década de los noventa y de fuerte vigencia en la actualidad con un cierto peso terapéutico. Todo esto hace evidente la necesidad de alzar voces alternativas para contrarrestar las carencias de falta de fe y, sobre todo, de falta de confianza ante las doctrinas implantadas en nuestra sociedad.

Por consiguiente, podemos decir que la práctica del ritual ha pervivido en nuestros días bajo distintas formas de explicar la realidad actual inscrita por el trabajo, expresión y experiencias de muchos artistas con el fin de encontrar una esencia común en la naturaleza humana que entenderíamos como la argamasa que nos une. Se ha pretendido ver en las prácticas políticas una vía de conexión identitaria vinculante más fuerte que la del ritual que, no obstante, procede de la tradición y que de manera voluntaria se mantiene en las naciones de una forma natural: el caso más habitual son las prácticas religiosas a lo largo de todo el mundo o  las celebraciones de ritos desacralizados que aparecen en todos nuestros calendarios de Norte a Sur y de Este a Oeste. Sin embargo, la fijación de los artistas  contemporáneos no se presenta como memoria o reactivación de rituales religiosos o paganos de antaño –como ejemplificábamos sucintamente–, sino que a partir de nuevos rituales de precedentes urbanos, ligados a las subculturas o a las formas marginales de conocimientos e incluso a las tribus urbanitas toman poder y espacio en la experiencia de nuestro día a día. 

También es cierto que podríamos encontrar una cierta rareza en la búsqueda de estos símbolos que permanecen en la oscuridad de nuestros días, en el misterio de ciertas ideas “oscurantistas” o incluso en la sorna por la mala publicidad que adivinos, médiums y telepredicadores realizan de ciertos cultos o vías de experimentación de la conciencia. Entonces ¿por qué interesarnos en los ritos? ¿Acaso podríamos hablar de nuevos ritos o rituales postmodernos que se establezcan en nuestra realidad? Según el famoso antropólogo de las religiones Émile Durkheim, “los ritos más bárbaros o los más extraños, los mitos más raros traducen alguna necesidad humana, algún aspecto de la vida sea éste individual sea social”. Bajo esta idea, en la que trasluce el salto de la experiencia individual a la social, podemos atrevernos a decir que con The Ritual Box lo que pretendemos crear es un espacio para la activación de la conciencia íntima y personal y una forma de actividad de unión por la propuesta de los artistas seleccionados. Y por todo esto, es el ritual lo que nos interesa destacar, puesto que en las prácticas rituales conviven las dos formas: aquellas que se dirigen al conocimiento y crecimiento personal e individual y aquellas que afloran del compartir una tradición y una experiencia que aúna un colectivo. Las formas colectivas en la actualidad y bajo esta mirada secreta del ritual de las subculturas se bañaría en las atmósferas de símbolos que cada día vemos más cercanos y que se instauran de una forma más atractiva y llamativa en nuestro día a día. Por ejemplo, cada vez es más fácil observar como diseñadores, coolhunters toman los símbolos y rituales de estas subculturas como modelos de expresión en moda, diseño gráfico y de objeto e incluso como firma de muchas de las estrellas de las discográficas que adquieren la pose de una tradición masónica, mágica, esotérica en la que los símbolos han sido desposeídos de su significado como el caso del triángulo de Horus usado por Lady Gaga y otras pop star en la pista de baile. 

Así es fundamental que seamos conscientes que estas prácticas tradicionales también, desactivadas de su poder sacro y de su potencial como conocimiento, se han visto oscurecidas por ser aplicadas o vinculadas a prácticas de dudoso crédito. A saber: los tarotistas de la TV, los gürus New Age con soluciones para la impotencia o técnicas de rebirthing emocional totalmente asequibles a los vendedores de crece-pelo del fare west o los falsos predicadores. Sin embargo, y esto es lo importante en The Ritual Box, es que se olvida que los rituales permanecen vigentes y vivientes en muchas formas de cultura contemporánea gracias a su gran poder de comunión y de cuestionamiento. Es decir, por su potencia de conformar una comunidad y las propuestas al margen de lo establecido. La experiencia en congregación y vivir el propio agenciamiento, así como plantearse otras formas de conocimiento oculto será la vía de actuación que presentará The Ritual Box como veremos más adelante.

Por todo esto, en nuestra “Ritual Box”, más que tratar de una manera antropológica, histórica o sociológica estos conceptos y cómo ellos han sido y son aplicados en nuestra sociedad, proponemos caminar a través de una serie de artistas que basan sus obras en la creación de una poética de lo oculto. La “oscuridad” es utilizada para ofrecer un nuevo entendimiento sobre los acontecimientos o experiencias vividas en la sociedad actual. Por una parte, son prácticas con una gran expresividad y contundencia crítica, donde la acción a través de rituales corporales invitan a abandonar la realidad preestablecida y así liberarse de los prejuicios de la tradición imperante hacia una puesta del cuerpo como vía de autoconocimiento primero y lugar de agenciamiento después. Por lo tanto, la danza, la performance, la música y la palabra como parte del cuerpo se encuentran como los modos de proceder de los artistas en  The Ritual Box.

Por otra parte, las piezas seleccionadas y que se proyectarán en la sala de exhibición presentan el tránsito hacia un estado de conocimiento que nos permite alcanzar la parte oscura –aquello que desconocemos y anhelamos conocer. Por ello, el carácter simbólico y la representación de lo oculto adquiere un importante protagonismo a través de distintos objetos y gestos que se toman de las performances registradas en vídeo y piezas que participa en la exposición. La manifestación de la acción, la toma de una actitud y la creación de toda una serie de símbolos, ceremonias, juegos, danzas, música, etc. por parte del imaginario de los artistas constituirá el eje de la muestra. Un ritual iniciático que supondrá el punto de partida hacia un nuevo estado de conciencia tanto psíquico como físico. Además, los códigos tanto esotérico como enigmático son interpretaciones que los artistas toman para dar una respuesta a sus dudas e incertidumbres y bajo los que pretenden desarrollar una experiencia mistérica con quien se atreva a iniciarse en estas prácticas del conocimiento oculto en The Ritual Box.
Javi Moreno, Cowboy, Performance

Nadine Byrne, “Dream Family”


Pil&Galia Kollectiv, “The Future Trilogy”

Ben Russell, "Black and White Tripps Number Three”


Todas las actividades comenzarán a las 20.30 h. en la Sala de exposiciones de La Rambleta (excepto la inauguración).  *Dirección
1 Abril: 
Inauguración a las 19.00 h.: Presentación equipo de La Rambleta y de los comisarios: Johanna Caplliure y José Luis Giner Borrull.
Performance: Javi Moreno

11 Abril: 
Conversación de los comisarios sobre el trabajo de Pil&Galia Kollectiv.
Proyección: “The Future Trilogy”

18 Abril: 
Performance: Pil&Galia Kollectiv con la participación de artistas locales.

25 Abril: 
Conversación con los comisarios sobre el trabajo de Nadine Byrne.
Proyección: “Dream Family”

2 Mayo: 
Performance: Nadine Byrne.

9 Mayo: 
Conversación con los comisarios sobre el trabajo de Ben Russell.
Proyección: “Black and White Tripps Number Three”

16 Mayo: 
Performance: Ben Russell

*Entrada gratuita limitada hasta completar aforo.


http://theritualbox.tumblr.com/
https://www.facebook.com/pages/The-Ritual-Box/813940545327224?fref=ts

lunes, 14 de octubre de 2013

Pequeño hombre ante la inmensidad del universo. Notas a "Lo sagrado y lo profano" de Mircea Eliade.





 Ensayo sobre "Lo sagrado y lo profano" de Mircea Eliade. Mayo 2012. Johanna Caplliure


El hombre que opta por una vida profana no logra abolir del todo el comportamiento religioso.

En 1956 Mircea Eliade presenta para la Rowohlts Deutsche Enzyklopadie un estudio divulgativo de gran de rigor científico titulado Lo sagrado y lo profano. [1]Como anuncia el autor rumano en las primeras líneas del prólogo de la edición francesa, se trata de un “estudio fenomenológico e histórico de los hechos religiosos”. La tarea de Eliade como antropólogo e historiador de las religiones se dirige hacia el estudio de las experiencias religiosas atendiendo a los roles que estas desarrollan sobre determinadas comunidades de hombres en la configuración de sus valores y sus códigos sociales.
La elección del passage entre lo sagrado y lo profano es el hilo conductor de la hipótesis que plantea Eliade en la que analiza el nacimiento, transformación o pervivencia de los valores humanos en distintas sociedades a través de la experiencia de lo sagrado.”[O]poniendo lo sagrado a lo profano hemos querido subrayar sobre todo el empobrecimiento que ha traído consigo la secularización de un comportamiento religioso”.(1982: 7) Eliade nos mostrará a través de una serie de capítulos dedicados a los diferentes espacios sacros (los lugares sagrados y sacralización del mundo (Cap.1), la vida, la naturaleza (Cap. 3) o la existencia  humana (Cap.4), el tiempo sacro y los mitos (Cap.2), …, con los ejemplos más determinantes de las diferentes culturas de las que el autor es conocedor) cómo la vida profana es la manifestación de las estructuras humanas que con anterioridad eran sagradas.
Aunque el interés principal de Eliade es tratar el hecho religioso en su magnitud y complejidad absoluta y no la realidad moderna secularizada y desacralizada, los ejemplos basculan entre la oposición sagrado/profano. Para ello en la introducción toma como inspiración la obra de Rudolf Otto, Das Heilige, y da una primera definición de lo que es sagrado. El primer lugar que ocupa lo sagrado es el de lo misterioso: mysterium tremendum. En la obra de Otto este se vincula a la experiencia terrorífica e irracional ante lo sagrado. Sin embargo, Eliade muestra la divergencia de su pensamiento al ir más allá de lo irracional. Y continúa definiendo lo sagrado de esta manera: lo sagrado se manifiesta. Es una hierofanía. “Se trata siempre del mismo acto misterioso: la manifestación de algo «completamente diferente», de una realidad que no pertenece a nuestro mundo, en objetos que forman parte integrante de nuestro mundo «natural», «profano».” (1982:11).
Y es en esta definición donde encontramos la paradoja del objeto sagrado. Un objeto cualquiera al manifestar lo sagrado se convierte en “otra cosa” sin abandonarse a sí mismo, pero transmutando a otra cosa: la realidad natural se transmuta en realidad sobrenatural(1982:11). Para el hombre religioso cualquier elemento de la Naturaleza es susceptible de convertirse en sacro: revela su sacralidad cósmica. “El Cosmos en su totalidad puede convertirse en una hierofanía”(1982:11). Pero además, hay una idea fundamental en estas definiciones: la potencia de lo sagrado. Es decir, lo que puede devenir. El objeto sagrado no solamente alberga una función soterológica sino de cambio existencial. “Lo sagrado está saturado de ser”.

En esta introducción sobre lo sagrado, Eliade esgrime una crítica a los sociólogos de la religión del siglo XIX (Tylor y Frazer) por creer en una reacción homogénea del espíritu humano ante los fenómenos. Como sustenta la tesis del pensador rumano, la recepción de los fenómenos naturales se ve condicionada por su contexto cultural y social, es decir, por su Historia.

Para mostrar esto me gustaría recurrir a un ejemplo quizá fuera de lo común –y además, alejándome de los modelos de Eliade para aventurarme en el mundo desacralizado aunque, como sí mantiene en su trabajo nuestro autor, cargado de valores religiosos- , pues no se trata de un documento que registre una práctica sacra o religiosa, ni siquiera una experiencia de grupo dentro de una comunidad de individuos determinados. Se trata de una de las más famosas películas de sci-fi de los años 50: El increíble hombre menguante (The incredible shrinking man) dirigida por Jack Arnold en 1957. El cine de ciencia ficción y principalmente el producido entre la década de los 50’ y los 60’ nos ofrece grandes ejemplos en sus temáticas fantásticas o ficcionales sobre los acontecimientos sociales, políticos, bélicos y económicos de la época. A saber: la diferencia con el otro como alienígena, robot o marciano; los fenómenos naturales como revancha de la naturaleza por la explotación humana; la colonización de mundos, galaxias o planetas como representación del imperialismo estadounidense ante la URSS, China (el gigante amarillo) o los países árabes. 

En el caso de Arnold, el origen del film tiene su correlato en los hechos perpetrados en Hiroshima y Nagasaki y sus “daños colaterales”. El protagonista del film se presenta de vacaciones en una embarcación en alta mar donde queda envuelto por una nube de insecticida modificado radiactivamente el cual transforma su composición genética haciéndole menguar de manera vertiginosa hasta la desaparición. La trama se conduce del drama a la tragedia existencial. La primera parte de la cinta muestra como un individuo inmerso en una comunidad determinada y que, además, es modelo social: un hombre blanco, rubio, fuerte, estadounidense es excluido de esta por ser diferente hasta vérsele como un freak de feria. La segunda parte, bebe de los mitos clásicos y sitúa al protagonista frente a un mundo transformado; puesto que su casa (su mundo, su Cosmos) se convierte en lugar desconocido, inhóspito y peligroso: cualquier objeto que estaba a su alcance anteriormente es ahora fuente de aventura y terror. Nos encontramos con un mundo transformado, un mundo desconocido, ya que la existencia del protagonista ha virado en su acto de menguar. Como un héroe mitológico se enfrentará a monstruos fantásticos: un gigantesco gato o una tarántula descomunal, a fenómenos naturales extraordinarios: una catarata que en realidad es un escape del calentador del sótano, la suela del zapato de su propio hermano con la cual casi queda sepultado, … 



La lucha por la supervivencia en su decreciente corporeidad finaliza en un acto de entrega al Cosmos. Aquí se manifiesta la potencia de la divinidad. “[E]l hombre experimenta el sentimiento de su nulidad, de no ser más que una criatura, de no ser, para expresarse en las palabras de Abraham al dirigirse al Señor, más que ceniza y polvo” (Génesis, XVIII, 27)”. (1982:9) El misterio de la vida está en su fusión con la inmensidad del Cosmos: el hombre deja de ser el centro del mundo y pasa a ser una ínfima parte de su estructura. En el alegato final, la voz en off dice así:
    “Tan cerca, lo infinitesimal y lo infinito. Pero de repente supe que eran los extremos de un mismo concepto. Lo increíblemente pequeño y lo vasto acaban encontrándose como si un gran círculo se cerrase. Miré al cielo como si de algún modo pudiera comprender el cielo, el universo, mundos infinitos. El tapiz plateado de Dios que cubre la noche. Y en ese instante supe la respuesta al enigma del infinito. Había pensado en términos de la limitada dimensión humana. Había subestimado la naturaleza. Pues eso de que la vida empieza y acaba es una idea humana, no de la naturaleza. Y sentí mi cuerpo menguando, fundiéndose, convirtiéndose en nada. Mis miedos se desvanecieron y en su lugar llegó la aceptación. Toda esta vasta gloria de la creación tenía que significar algo.”

La cámara va elevándose de tierra, alejándose del rostro iluminado del personaje. Su cuerpo se funde con las hojas, la arenilla del suelo. Un fundido de imágenes entre la naturaleza sublunar y ahora el cielo estrellado, el cosmos y los planetas. “Y yo significaba algo también. Sí, más pequeño que lo ínfimo, también significaba algo. Para Dios no existe la nada. ¡Aún existo!”.[2]


He aquí el mysterium fascinans que envuelve la existencia del hombre. La pequeñez de su existencia irreductible perteneciente y participe de un orden que lo hace esencial pero también insignificante ante la grandeza de la creación. En El increíble hombre menguante, la experiencia de lo sagrado se da en la transformación del tamaño del protagonista que se vincula a un cambio de óptica: la transfiguración del micromundo al macrocosmos. La concepción del mundo se invierte, es en su forma extraordinaria de darse en la que el hombre accede a su esencia: la grandeza del infinito. La hierofanía en el film se nos ofrece en la virulenta inversión del mundo del protagonista. “Es la ruptura operada en el espacio lo que permite la constitución del mundo” (1982:16). Se trata de la revelación de una realidad absoluta.
Seguir interpretando la película en clave sacra y siguiendo la lectura del libro de Eliade más que servirnos de ayuda podría resultar pernicioso tanto de la comprensión de la obra de Eliade como para el acercamiento al film de Arnold. Sin embargo, no se puede negar que en El increíble hombre menguante está latente aquella idea clave- en esta como otras obras de Eliade: la pervivencia del mito en el mundo actual, la persistencia de lo sagrado en un mundo profano[3]. Y esas ideas son las que nos resistimos a perder de vista tanto en la lectura del libro como en el visionado de la película. Puesto que el film es un viaje por la existencia humana: un preguntarse por el ser y por el mundo. Lo sagrado está saturado de ser[4]. El relato está impregnado del tiempo mítico, la narración se inscribe en el espacio de lo sobrenatural: la experiencia del mundo real es la de lo sagrado. En cada acto el protagonista está participando de la revelación de la potencia divina. En la experiencia de lo transfigurado el protagonista accede a la fundamentación ontológica del Mundo. “La manifestación de lo sagrado fundamenta ontológicamente el Mundo”. (1982:16)
Veámoslo de esta manera: en la segunda parte del film en el que el protagonista es disminuido hasta convertirse en un ser diminuto podemos observar el viaje mitológico del héroe en el conocimiento y conquista del mundo. Las aventuras en el sótano, odisea contemporánea del menguante, operan como una fundación del mundo. Quizá es demasiado comprometido e interpretativo observar en las peripecias del pequeño hombre una sacralización del espacio; no obstante, su actitud –primero- de supervivencia y –posteriormente- conquistadora es la de un héroe mítico afanado en fundar mundo. À la manière de un Robison Crusoe, el protagonista se instala en un territorio, hace de una caja de cerillas su casa, de un clavo y una aguja sus armas, de las migajas de queso y pastel sus provisiones; conoce a sus enemigos: la araña, un torrente de agua, el hombre, un agujero en una caja que se abre al abismo… Al igual que el hombre primitivo o el hombre desnudo de las estructuras sociales modernas (hombre en estado natural) organiza su mundo. Al reorganizar el nuevo mundo (inversión del antiguo) reactualiza el pasado primordial de la creación: es el primer hombre en instalarse, en conquistar ese territorio.



Sin perder el cometido de este texto como comentario, pasemos a continuación a seguir el correlato de ideas en los capítulos de Lo sagrado y lo profano. En el primer capítulo de Lo sagrado y lo profano, dedicado al espacio sagrado y a la sacralización del mundo,  Eliade nos da las pautas de los orígenes de la fundación del mundo en la manifestación de lo sagrado. Dar un nombre al mundo, crear límites, territorios, fundar el mundo, organizar el Cosmos son acciones de sacralidad. Todo parece ya dado, sin embargo es la palabra y el ritual los que dotan de sentido a todas estas acciones. La cosmogonía es definida como la narración de la creación del mundo. Pero a su vez, debe ser entendida como la forma en la que la hierofanía funda el mundo. La experiencia sagrada transciende a la concepción ontológica del mundo.
Los espacios son especiales por su sacralidad y su elección no es casual. Los lugares sagrados son revelados por medio de signos. Y es el hombre religioso quien consagra el lugar religioso: construye un espacio religioso (un altar, un templo, un santuario) con el fin de rememorar la acción creadora de los dioses: la creación del Cosmos o cosmización del territorio.
“Un territorio desconocido, extranjero, sin ocupar (lo que quiere decir con frecuencia: sin ocupar por «los nuestros»), continúa participando de la modalidad fluida y larvaria del «Caos». Al ocuparlo y, sobre todo, al instalarse en él, el hombre lo transforma simbólicamente en Cosmos por una repetición ritual de la cosmogonía. Lo que ha de convertirse en «nuestro mundo» tiene que haber sido «creado» previamente, y toda creación tiene un modelo ejemplar: la Creación del Universo por los dioses”. (1982:22)

Pero también, se inscribe en el territorio cosmizado habitándolo, es decir, construyendo su casa y su ciudad. Tanto la morada como la ciudad son imago mundi, son la reactualización de la cosmogonía. Puesto que en todo acto de creación del hombre existe en esencia una acción de fundación que rememora la creación primordial de los dioses. El “Centro del Mundo”,  la columna camino a la vía láctea, la conexión con el cielo, la liana, el pilar, la escala, el árbol, la montaña mágica son representaciones de la conexión entre los tres niveles ontológicos y espaciales en los que se divide el Mundo: el cielo, la tierra y el mundo inferior. Estos símbolos conectan los tres espacios y se abren hacia el tránsito de una región cósmica a otra. La idea de Centro del Mundo ejerce en el mundo una elección existencial. El “Centro” es el origen de lo real, rompe con lo amorfo y persigue la cosmogonía.
Así, toda construcción humana sigue como modelo la cosmogonía tanto en la construcción de una ciudad, de su casa o de un templo. Todas son imago mundi.  En el caso de los templos se da una nueva valoración religiosa puesto que son por excelencia la morada de los dioses. “(G)racias al Templo, el Mundo se resantifica en su totalidad”.( 1982:39)
Las conclusiones de este capítulo podrían resumirse en las ideas que hemos comentado, a las que añadiríamos que el hombre religioso es un ser lleno de “sed ontológica” como remarca Eliade. “(A)llí donde lo sagrado se manifiesta en el espacio, lo real se desvela, el mundo viene a la existencia.” (1982:42) Así pues, “para el hombre religioso toda decisión existencial de «situarse» en el espacio constituye una decisión «religiosa». (1982:43)


El capítulo segundo dedicado al tiempo sagrado y los mitos se presenta cargado de la acción ritual. La celebración del tiempo sagrado es una acción que interrumpe el tiempo ordinario, el tiempo profano. El tiempo de la fiesta sagrada, del acto litúrgico se impone en todas las culturas en la circularidad de su desarrollo, el Año, el Año Nuevo: en él se recrea de nuevo el mundo. El tiempo se regenera mediante la repetición anual de la cosmogonía y el hombre se hace contemporáneo al tiempo regenerado y por tanto renueva su existencia. De este modo, podemos decir que el tiempo sacro también es un tiempo ontológico: inscribe la existencia del ser en un tiempo primordial. Además, Eliade hace hincapié en que las celebraciones religiosas representan la cosmogonía, el tiempo del origen. Es decir, con ellas se reactualiza el acontecimiento sagrado ab origen. De aquí que nuestro autor acompañe al tiempo sagrado con el mito. “(…) el Tiempo sagrado, se presenta bajo el aspecto paradójico de un Tiempo circular, reversible y recuperable, como una especie de eterno presente mítico que se integra periódicamente mediante el artificio de los ritos”. (1982:45) Siguiendo a Eliade, el mito es el que da origen al tiempo sagrado al relatar una realidad que antes no existía. Puesto que el mito siempre revela un misterio, siempre nos da pautas de cómo debemos hacer las cosas a través de los relatos de los acontecimientos primordiales que se originaron ab initio. “Consiste siempre en el relato de una creación: se cuenta cómo se efectuó algo, cómo comenzó a ser”. (1982:60) (E)l mito describe las diversas y a veces dramáticas irrupciones de lo sagrado en el mundo” (1982:61).  Sigamos con esta idea casi “utilitaria” del mito y de la experiencia religiosa como revelador de comportamiento existencial.

Si prestamos atención a cómo Eliade emplea una “interesante” expresión para el tiempo sagrado en la afección del hombre religioso comprenderemos uno de los puntos más importantes en la investigación de los historiadores o antropólogos de la religión: la conducta del hommo religious. La expresión a la que hago referencia es la de “nostalgia ontológica” con la que Eliade designa el sentimiento de retorno a la cuestión del ser y su existencia en la que el hombre religioso cae mediante el acto de la celebración. En esa “nostalgia ontológica” el hombre religioso rememora el mito, hace real el tiempo sagrado y mediante esa serie de eternidades o eterno renacimiento de lo primordial se llena de “esperanza”.
No obstante, Eliade subraya una vez más en su intención de mostrar cómo en lo sagrado podemos encontrar las condiciones de la conducta humana y por tanto, de su existencia.[5] Y es la asociación de las nociones de “nostalgia ontológica” y “esperanza” donde podemos encontrar ese conector que lo sagrado impone en la vida religiosa del hombre.


Por su parte, el capítulo tercero nos acerca a una Naturaleza que nunca es exclusivamente natural, sino que vive plena de un sentido religioso. En la naturaleza se suma la ontofanía y la hierofanía. La Naturaleza expresa algo que la trasciende. En este caso el hombre parece alejarse de lo divino para acercarse a la propia esencia de la Naturaleza al entremezclarse con la vida: estamos hablando de concretización e intimidad que se procura con el acercamiento a la hierofanía de la vida, de la fecundidad y de la agricultura; incluso se habla de una economía de lo sagrado.
Para mostrarnos la relación del hombre con los fenómenos naturales y las hierofanías de la vida y la naturaleza, Eliade escoge algunos ejemplos primordiales que evidentemente entroncan con la cosmogonía. A saber: las aguas (islas, diluvios, aguas primordiales, la acción de la inmersión, bautismo, sumersión de los continentes), la tierra madre (nacimiento de la vida, terra mater), la mujer (“parto variante de la fertilidad telúrica”), el árbol cósmico (vida humana, el fruto milagroso, juventud, inmortalidad, sabiduría). La sacralidad de la vegetación, así como de la naturaleza en general, nos revela el misterio de la vida y de la creación. “La vida en su totalidad es susceptible de ser santificada” (1982:103).
Y esta idea es la que entroncaría con el cuarto capítulo sobre la existencia humana. Este capítulo dirigido a la existencia sagrada del hombre podría ser entendido como el motivo y conciliación del resto capítulos. Puesto que al dar explicación al mundo el hombre se reconoce a sí mismo.
El hombre religioso vive una existencia abierta; abierta a la comunicación con los dioses y a la santidad del mundo. En contraposición, el hombre moderno que vive una realidad desacralizada ha perdido el mensaje transmitido por el cosmos, este le parece opaco y mudo. Al perder la sensibilidad religiosa, para él deja de tener sentido un mundo creado por Dios y el paso de lo natural a lo sobrenatural o de un tránsito  existencial a otro se hace peligroso e inaccesible. La existencia abierta del hombre religioso es esa abertura al tránsito continuo entre diferentes dimensiones existenciales. Estos pasos de la existencia pueden corresponderse con hábitos sociales como el nacimiento, los ritos iniciáticos (una reformulación del nacimiento en otro espacio existenciario), el matrimonio, cambio de estatuto social o la muerte.
El tránsito existencial del hombre religioso no deja de ser una abertura al conocimiento, una revelación de los misterios: “aprende en la espesura una lengua nueva, un vocabulario secreto, accesible solo a los iniciados” (1982:117-118).
Eliade reclama a estas alturas y en la desacralización del mundo la ayuda del filósofo, el psicólogo o incluso del teólogo para trata las cuestiones del mundo moderno secularizado; puesto que “nuestra meta no es la de comparar sistemas o filosofías, sino comportamientos existenciales”. (1982:45)



[1] A partir de este momento las citas a la obra de Eliade, Lo sagrado y lo profano, se indicarán a través de su paginación haciendo uso de la forma anglosajona. ELIADE, M., Lo sagrado y lo profano, Libera los libros, Guadarrama, 1982.
[2] http://www.youtube.com/watch?v=Bp3iHjGBfT4
[3] La otra idea principal  que recogería la esencia de estas investigaciones tendría como corolario las diferentes formas de comportamiento existencial.
“Nuestra meta no es la de comparar sistemas o filosofías, sino comportamientos existenciales”. (1982:45)
[4] Eliade, 1982:11
[5] “Al mito primordial le corresponde el conservar la verdadera historia, la historia de la condición humana: en él hay que buscar y rencontrar los principios y paradigmas de toda conducta” (1982:63).

The incredible shrinking man, Jack Arnold, 1957.
Mircea Eliade